Rebelión de Rancas

Rebelión de Rancas

Hace 66 años, en el pueblo de Rancas en Cerro de Pasco, la comunidad levantó la voz ante los abusos de una empresa minera que les arrebató sus propiedades. El 2 de mayo el Perú recuerda a los hombres y mujeres que defendieron su tierra.
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© Foto: Cortesía Kevin Olazo.

Escribe: Kevin Olazo Paredes
CERCOS

¿Cuándo nació? ¿Un lunes o un martes? […] Era un pequeño convoy,
solo una locomotora y dos vagones. […] Por fin, ahora un tren se detenía.
[…] A aquellos enchaquetados de cuero negro, nadie los identificaba.
Desembarcaron bolas de alambre. Terminaron a la una, almorzaron y
comenzaron a cavar pozos. Cada diez metros enterraban un poste.
Así nació el cerco. […]
Esa noche, el cerco durmió en el cerro Huisca. […] al día siguiente,
[…] el cerco reptaba ya siete kilómetros…

El cerco clausuraba el mundo. Los hombres ya lo sabían. Hacía semanas
que el cerco había nacido en los pajonales de Rancas. […] ese gusano que
sobre los humanos poseía una ventaja: no comía, ni dormía, ni se cansaba.
[…] no podían huir. El cerco clausuraba los caminos. […] Ya era tarde.
Aunque el alambrado no prohibiera los pasos, ¿adónde huirían? Los habitantes
de las tierras bajas podían descender a las selvas o remontar las
cordilleras. Ellos vivían en el tejado del mundo. Sobre sus sombreros colgaba
un cielo hosco a la súplica. Ya no existía escape, ni perdón, ni regreso…

 Manuel Scorza (Redoble por Rancas)

Compañía minera

En los años 1958 y 1959, aproximadamente, la compañía Cerro de Pasco Corporation Incorporated in Delaware empezó a levantar cercos de alambres en terrenos que consideraba de su propiedad. El objetivo era delimitar el perímetro de la hacienda Paria para convertirla en una empresa ganadera.
Izaron postes, colocaron alambres y arrebataron el territorio a la comunidad indígena de Rancas. Así pasaron a dominio de la empresa minera. Obligaron a los comuneros a salir de sus pastos con sus ganados y a dejar abandonadas sus viviendas y corrales por la intimidación de los caporales, quienes estaban al servicio de la empresa minera.
Después  que la empresa minera se apropió y despojó de manera ilegal el territorio de Rancas, se efectuaron reclamos ante las autoridades del Ministerio de Trabajo y Asuntos Indígenas, así como a los encargados de administrar la justicia del Gobierno, pero  fue en vano. Nadie escuchó a los comuneros porque existía un compadrazgo entre Estado y compañía.
El 28 de abril de 1960, la comunidad indígena de Rancas llevó a cabo una asamblea presidida por Alfonso Rivera Rojas, presidente de la comunidad. En ese acto se acordó  recuperar sus tierras tomando posesión inmediata. Al día siguiente, en la mañana, los comuneros rompieron cercos, postes, hitos y destruyen los rompepatas que colocó la minera.
La comunidad, de manera estratégica, contaba con espías dentro de la compañía, como algunos caporales, quienes informaban de las acciones que realizarían en contra de la población. Ese mismo día, el doctor Vendezu solicitó a la prefectura la presencia de los guardias republicanos y civiles porque aseguraba que los comuneros habían invado sus terrenos.
© Foto: Cortesía Kevin Olazo.

© Foto: Cortesía Kevin Olazo.

Masacre de Rancas

“Las balas sonaban como maíz tostándose”, decía Manuel Scorza. Eran las 8:30 de la mañana, del 2 de mayo de 1960. Los comuneros y sus animales traídos de la Granja Comunal se ubicaron en las faldas de Huayllacancha y desde allí avistaron la hacienda Paria que está a dos kilómetros.
Observaron que tres grupos de guardias salieron y se posesionaron al norte en el lugar denominado Magapata, lugar cercano al kilómetro 15 de la vía férrea. En ese momento, el tren existía y pasaba por la localidad de Rancas, con destino a las minas de Goyllarisquiza. Junto con la fuerza armada llegaron 40 cabalgados servidores de la empresa: encabezados por el asesor jurídico, Manuel Carranza, quien iba montado en una acémila.
Los comuneros estaban representados por los señores Mateo Gallo Medrano, el director de la Escuela de Varones n.° 5012 y el profesor Carlos Amancio Rivera Rojas, así como los profesores Erasmo Buendía Santibáñez y Félix Robles Gallo. Los acompañaron de 25 a 30 alumnos y otros comuneros.
Entablaron una conversación amena por largo rato, pero no llegaron a ningún acuerdo. El representante de la empresa les dijo: “Nosotros ya hemos conversado con dos personas notables de su comunidad para que dejen estos terrenos que son de la empresa Cooper Corporation”. En eso, un guardia que lo acompañaba le propinó un golpe al profesor Rivera con la culata del fusil por motivar a sus estudiantes a que cantar el himno nacional.
Al ver esto, su estudiante Marcelino Gora Robles cogió una piedra del suelo y de una pedrada cegó al policía que había golpeado al profesor. La respuesta del guardia fue violenta y abusiva: quería matarlo. Una bala le atravesó el estómago. Así comenzó la recuperación de las tierras usurpadas a los comuneros de Rancas.
Hombres y mujeres se defendían con lo que tenían: hondas, sogas, palos, piedras. Los guardias de asalto, en cambio, estaban bien armados con granadas, balas, bombas y otros. A pesar de la gran desventaja, los comuneros no tuvieron miedo. Todo el pueblo se movilizó a las faldas de Huayllacancha. Con gritos y zumbidos de piedras y palos se produjo la histórica lucha que hoy se conoce como la masacre de Huayllacancha.
Durante la batalla cayeron tres valientes comuneros ranqueños: Teófilo Huamán Travezaño, Alfonso Rivera Rojas y Silveria Tufino Herrera. Ellos se inmolaron por la recuperación de sus tierras robadas por la compañía Cerro de Pasco Cooper Corporation.
© Foto: Cortesía Kevin Olazo.

© Foto: Cortesía Kevin Olazo.

Dato

CANCIÓN POR LA MASACRE
En las faldas de Huayllacancha
Hay tres cadáveres, ¿de quién será?
Seguramente de los comuneros
Los comuneros de Rancas
En las faldas de huayllacancha
hay tres cadáveres, ¿de quién será?
Seguramente son los cadáveres
de los comuneros de nuestro Rancas
500 hombres uniformados
hasta los dientes y bien armados
a mis hermanos me lo han matado
y mi chozita me lo han quemado
Fuga
En vez de tener guitarra tuviera metralladora
Entonces lo ametrallara al más valiente de todos
En vez de tener guitarra tuviera metralladora
Entonces lo ametrallara al más valiente de todos
Estas letras son de la canción dedicada a la masacre de Huayllacancha. Se entonó por primera vez el 2 de mayo de 2015 en la plaza de Rancas al cumplirse 65 años del acontecimiento. La canción fue presntada por el sector IV Alfonso Rivera, de la comunidad Campesina de Rancas. Fue organizado por el presidente de la comunidad campesina de Rancas, Hugo Sosa Santiago.
© Foto: Cortesía Kevin Olazo.

© Foto: Cortesía Kevin Olazo.

Fuentes:
1960: Manuel Scorza. Redoble por Rancas
2002: Rivera Atencio
2008: Félix Mamani. Las fronteras de la literatura
2015: Juan Santiago. Resistencia ranqueña
Archivos del ex teniente gobernador del pueblo de Machcan-Yarusyacan, Gerardo Paredes Cosme.