Jirón Quilca: cultura rebelde que no debe morir

Jirón Quilca: cultura rebelde que no debe morir

El arquitecto Iván Ortiz propone la construcción de un edificio con locales comerciales, culturales y una residencia artística para revitalizar el jirón Quilca. Con esta propuesta representó al Perú en el Concurso Internacional Archiprix Madrid 2015.
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© Foto: Cortesía Iván Ortiz.

Escribe: Franco Martínez (@fmartinez94)
Ubicado en el corazón de Lima, el jirón Quilca es un espacio rebelde que se resiste a desaparecer. Por décadas, en esta zona han convivido bares tradicionales, centros contraculturales y comerciantes informales de libros y música. Su potencial ha inspirado al arquitecto Iván Ortiz a desarrollar un proyecto que permitirá modernizar y conservar su espíritu transgresor.

Arte rebelde

¿Cómo nace tu interés por un proyecto arquitectónico en el Centro Histórico de Lima?
Durante mi adolescencia estuve muy familiarizado con la movida artística del rock en el jirón Quilca. Entonces, al terminar la universidad me enfoqué en ese espacio para presentar mi proyecto de tesis. Era un buen momento para intentar algo nuevo y arriesgarme con un tema que a me motivaba: el ambiente contracultural de Quilca.
¿Por qué el jirón Quilca es el escenario perfecto para tu proyecto?
Es un lugar muy atractivo para los turistas. Muchos músicos que llegan a la capital para realizar conciertos suelen dar un paseo por Quilca para comprar vinilos. Es un barrio rebelde y artístico a la vez. Además, se encuentra cerca a la Plaza San Martín. ¿A qué inversionista no le gustaría colocar un negocio en esta zona?
¿Cómo este edificio se adaptará a la arquitectura de la zona?
Por orden de ProLima hay perfiles técnicos que se deben respetar. Existen edificios con valor monumental que se deben conservar. La zona del proyecto, que se encuentra en jirón Camaná, puede convivir con estas construcciones. En el mismo jirón Quilca, si bien en los primeros niveles hago una serie de inclinaciones y aberturas más modernas, mantengo la altura y el perfil permitidos, que son de nueve a diez metros. He tratado de relacionar lo histórico con lo urbano.
© Foto: Cortesía Iván Ortiz.

© Foto: Cortesía Iván Ortiz.

Transformación urbana

¿En qué consiste tu proyecto?
Es la unión de seis terrenos casi desocupados que han permanecido en estado decadente durante años. Uno de los que quizá generaba mayor actividad era el boulevard de los libreros. Cabe recordar que la manzana de Quilca es triangular porque esta zona era un camino inca. El reto era agrupar locales culturales, comerciales y una residencia especializada para artistas, mochileros o estudiantes. Así empezó mi proyecto: encontrar los predios que podía transformar y el programa tentativo para aplicar en el centro de la manzana.
¿Por qué crees que funcionará?
Es un proyecto híbrido porque tiene secciones comerciales, culturales y de vivienda. Creo que funcionará porque se apoya en un enfoque comercial especializado. Por ejemplo, se mantendrán las tiendas de vinilos. No aposté por colocar negocios como Starbucks, Norky’s y McDonald’s, ya que la idea es mantener la esencia de Quilca. Eso le dará un valor agregado. Otra idea en mente es peatonalizar la zona.
¿Cómo lograr que las autoridades tomen en cuenta tu propuesta?
He tratado de hablar con el gerente de Cultura y también con ProLima. Es difícil. Creo que las autoridades le tienen miedo a Quilca porque lo ven como un lugar conflictivo, de artistas, borrachos y fumones. Sin embargo, ha marcado una diferencia y le ha dado identidad al Centro de Lima por su ambiente rebelde. Es parte de la ciudad. Tienen que respetarla y apoyar su desarrollo. Espero que la próxima gestión recupere lo poco que queda.
Luego de presentar tu proyecto en España, ¿cuál es el siguiente paso?
Viajé para representar al Perú en el Concurso Internacional Archiprix Madrid 2015. Cuando regresé me di con la sorpresa que habían retirado a los libreros de Quilca. Ellos tratan de buscar un espacio cerca de Quilca porque no quieren que se pierda la identidad del lugar. Quiero apoyarlos y trabajar con ellos. Participo en muchos concursos porque me parece importante que un arquitecto muestre al público sus intenciones con la ciudad y el ciudadano. Eso es lo que ahora me mueve.
© Foto: Cortesía Iván Ortiz.

© Foto: Cortesía Iván Ortiz.

Inversión y desarrollo

Con el desalojo de los libreros del boulevard, ¿cuánto ha perdido el Centro Histórico de Lima?
Me parece que el boulevard, al igual que el Averno, es una pieza fundamental de esta zona y su desaparición le resta identidad. Quilca está muriendo y las autoridades aún no se dan cuenta de su potencial. Lo cierto es que tanto artistas como libreros se han quedado ahí. Hubo mucha dejadez al no brindarles mejores oportunidades y esperar a que esto sucediera.
¿Qué le falta al Centro Histórico de Lima?
Se necesitan más espacios para respirar, pensar y soñar, donde los niños encuentren esas cosas que se han perdido con el tiempo. También debe haber más zonas peatonales o de bicicletas, en lugar de estacionamientos. Se piensa más en favorecer al auto que al peatón. Creo que el arte es una nos puede ayudar a reflexionar, repensar, soñar y sentir.
¿Cómo es la realidad cultural en España?
He visitado Madrid y Barcelona. No solo le dan importancia al arte, sino también a los espacios públicos. Es muy importante que la gente dialogue, piense y reflexione. La arquitectura, mediante un espacio público o un centro cultural, contribuye a lograr este objetivo. Aquí es difícil porque la cultura no se financia y es más rentable construir centros comerciales, tiendas de ropa, locales de comida rápida o estacionamientos.
¿Por qué no debemos dejar que morir a Quilca?
Es necesario revitalizar Quilca porque es un punto turístico especializado. Tiene las mejores tiendas de vinilo y es el centro de la bohemia tradicional. El arte urbano y antisistema están ahí. No se deben perder. Se ganaría mucho si las autoridades piensan en su potencial. A nivel turístico nos posicionaría como una ciudad más abierta hacia la cultura.
© Foto: Cortesía Iván Ortiz.

© Foto: Cortesía Iván Ortiz.