Patrimonio cultural inmaterial del Perú

Patrimonio cultural inmaterial del Perú

En reconocimiento a los hombres y mujeres del país que logran dar continuidad a las tradiciones y saberes de las comunidades, el Ministerio de Cultura y la empresa Claro lanzan el libro Patrimonio cultural inmaterial del Perú.
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©Artífice Comunicadores/Jesús Raymundo

Las 153 manifestaciones culturales que han sido reconocidas como patrimonio cultural de la nación por el Ministerio de Cultura son presentadas por primera vez en el libro Patrimonio cultural inmaterial del Perú. La publicación muestra, en sus más de 300 páginas, un gran despliegue gráfico y resúmenes informativos sobre las costumbres y tradiciones de los pueblos del Perú.

Patrimonio inmaterial

En el mundo existe un crisol de prácticas y cosmovisiones ancestrales, denominado patrimonio inmaterial. Según la Unesco, comprende tradiciones y expresiones vivas heredadas de los antepasados y transmitidas a las nuevas generaciones, como tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza.
Desde las expresiones utilizadas para la comunicación hasta los sistemas de gobierno, una gran parte del entorno de vida actual es un legado recibido del pasado. Así lo afirma Irina Bokova, directora general de la Unesco. Agrega que estas manifestaciones despiertan el sentimiento de identidad y pertenencia para construir sociedades que funcionen en armonía.
Por su parte, Diana Alvarez-Calderón Gallo, ministra de Cultura, sostiene que es importante que el patrimonio sea reconocido legalmente porque permite que cada expresión sea registrada de manera ordenada. Para lograrlo, se requiere el apoyo constante de las autoridades comunales, locales y, principalmente, del  Estado.
Cada año, la Unesco evalúa y declara como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad a diversas manifestaciones culturales del mundo. A la fecha, el Perú ostenta nueve reconocimientos de este tipo. En noviembre de 2015, la danza arequipeña del wititi fue la última en ser distinguida por la institución internacional.

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Fiesta, música y danza

El libro se divide en ocho categorías. En el caso de las festividades, estas se realizan en honor a los apus, la naturaleza y los santos patrones de los pueblos. Estas expresiones muestran el sincretismo entre la religión cristiana y la cosmovisión andina. Cusco registra más celebraciones (13), como la Fiesta de la Virgen del Carmen de Paucartambo.
La música aviva el espíritu en las festividades. Algunos instrumentos como los siku y el charango se ejecutan en toda la sierra del país. El primero se elaboraba en casi todo el antiguo Perú. El segundo se estima que surgió entre los siglos XVI y XVII. En el caso de la quena se toca en todo el Perú. Existen evidencias de quenas con más de cinco mil años.
De igual manera, la danza tiene un significado místico en las celebraciones. A través de ella, las comunidades tributan para que sus tierras sean bendecidas, como la danza de tijeras, o rememoran pasajes de la historia, como la danza los avelinos de San Jerónimo de Tunán. Otras danzas son rituales, como la huaconada de Mito.
 Las artes plásticas y la artesanía muestran la religiosidad y las costumbres de los pueblos que se plasman en los diferentes materiales que dominan. A través de la cerámica, la filigrana, la metalurgia, la pintura, entre otras especialidades, se desarrolla el arte popular que se exhiben en diversas ferias del país, como el Ruraq Maki, en Lima.
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© Artífice Comunicadores/Jesús Raymundo

Expresiones culturales

En la publicación también se describen las tecnologías desarrolladas por los antiguos peruanos, como los avances en navegación que usaron los mochica y chimú con el caballito de totora. Se explica, además, la capacidad de conseguir insumos para cocinar, como la extracción de la sal de Maras en Cusco y, de construir viviendas, como los putucos en Puno.
No faltan las expresiones culinarias ni la medicina tradicional. Figuran el ceviche y el pisco sour, en la costa; la pachamanca, en la sierra, y el místico ayahuasca, en la selva. Se consignan las lenguas y tradiciones orales, como la eshuva; los espacios culturales, como las picanterías (Arequipa), y las formas de organización de autoridades, como el Sistema de Jueces de Agua en Corongo (Áncash). (Artífice Comunicadores).