Recorrido por Piura la Vieja

Recorrido por Piura la Vieja

Los trabajos de investigación en el caserío de Piura la Vieja evidencian que allí se ubicaría la iglesia más antigua del Perú y, a la vez, de Sudamérica. El hallazgo renueva la esperanza de quienes se viven orgullosos en lo que fue el segundo emplazamiento de San Miguel de Piura, que esta semana celebra su 480° aniversario de fundación española.
El caserío Piura la Vieja se ubica en el distrito piurano de La Matanza, provincia de Morropón.
© Jesús Raymundo / Artífice Comunicadores
Escribe: Jesús Raymundo (@jesus_raymundo en Twitter) –
Su nombre suena a olvido, pero tiene aroma a nostalgia y a esperanza. Aparentemente es misterioso, pero nada suele ocultar. Piura la Vieja, caserío del distrito piurano de La Matanza, provincia de Morropón, simboliza el reencuentro permanente con la historia y la posibilidad de redescubrir muchas verdades. Allí, la vida avanza lenta, muy lenta: muchos dicen que no tiene sentido correr cuando la vejez anochece de manera irremediable.

Viaje al pasado

A medida que nos alejamos de Chulucanas, ubicada a una hora de viaje desde la ciudad de Piura, el camino nos revela que la naturaleza es sabia. Los algarrobos crecen en estas zonas áridas sin temer que su verdor cambiará fácilmente de aspecto. Es que sus raíces son tan profundas que son capaces de encontrar una fuente de agua subterránea y por eso no están muy pendientes de las lluvias.
Desde antes de la llegada de los españoles, quienes lo bautizaron como tal porque lo asociación con el algarrobo europeo, este árbol robusto ha acompañado la vida de los pobladores del norte peruano. Hoy es alimento, forraje, abono, madera, medicina y materia prima de diversas actividades económico-productivas. Además de evitar el avance del desierto, favorece la existencia de otras especies de la zona.
En el camino es común encontrar a los pobladores de los caseríos que cargan sus leñas para uso doméstico en sus bicicletas, en mototaxis, en carretas tiradas por piajenos o sobre sus cabezas. Desde el amanecer, el sol tuesta la piel sin misericordia. Mientras todo resplandece ante la mirada, los pies parecen tocar el fuego cada vez que dibujan sus pasos sobre los caminos polvorientos.
El viaje para llegar al caserío Piura la Vieja se inicia en una carretera asfaltada y prosigue por un camino afirmado que surca la localidad de Batanes. En el lugar viven alrededor de un millar de personas que se han organizado en unas 250 viviendas de una sola planta, que han sido construidas con adobes o quinchas y techadas con tejas de cerámica o paja. Encima de este asentamiento se ubica el yacimiento arqueológico que se extiende en una superficie de 10 hectáreas.
Cuando descendemos del vehículo todo terreno, una voz femenina se escucha potente a través de los parlantes aéreos. Con gran entusiasmo nos da la bienvenida e invita a las familias a que nos reciban. Es Exilda Córdova Ancaye, pobladora que hace tres décadas llegó al lugar. “En este pueblo necesitábamos comunicación. Por eso me animé a crear mi emisora que mis vecinos han bautizado como Éxito”, nos dice mientras nos guía.
En el camino es común encontrar a pobladores que trasladan leña para uso doméstico.
© Jesús Raymundo / Artífice Comunicadores

En la historia

Cuando en 1534 los españoles decidieron vivir en estas tierras de la provincia piurana de Morropón, después de fundar en 1532 San Miguel de Tangarará, encontraron una fortaleza inca que ya había sido descubierta por los soldados de Francisco Pizarro. En San Miguel de Piura, hoy Piura La Vieja, encontraron un aire fresco y provisiones al alcance de todos. Además, estaba cerca de la sierra, caracterizada por contar con tierras fértiles.
En la época en que se fundaron las primeras ciudades españolas la búsqueda de lugares con características ideales para los europeos motivaba traslados respaldados por sus actas de fundación. Es el caso de San Miguel de Piura, que antes de la elección definitiva en 1588, había sufrido cuatro emplazamientos. Ante la falta de claridad en la fecha de su fundación, se unió la Semana Jubilar de Piura con la conmemoración del sacrificio de Miguel Grau.
Entre 1535 y 1570, los visitantes ilustres solían llegar al actual caserío de Piura La Vieja, que ya destacaba por su planificación urbana. Según referencias de Juan Salinas de Loyola y Agustín de Zárate, la ciudad contó con su iglesia matriz, un convento y casas de cabildo. A mediados del siglo XVI en la zona vivían un centenar de vecinos, 23 de los cuales eran encomenderos. Sobre los cimientos de piedra, se levantaron paredes de adobes y tapias.
Hacia 1578, los vecinos de San Miguel de Piura decidieron abandonar el lugar obligados por la amenaza de una rara enfermedad de la vista conocida como “mal de ojos” y por las lluvias torrenciales que empezaron a afectar las viviendas que habían sido techadas con paja. En Piura La Vieja solo se quedaron algunos españoles pobres, mestizos e indígenas que empezaron a construir una nueva historia en la ciudad desocupada.
El Archivo General de Indias de Sevilla ha aportado información valiosa que ha permitido reconstruir parte de la historia de la ciudad que se desarrolló en el siglo XVI. Aporta datos sobre los vecinos de aquella época, las características de la economía y política de Piura la Vieja y cómo era la vida cotidiana. Se han conocido, además, referencias de la iglesia matriz, el convento y la iglesia de la orden de La Merced.
Entre 1535 y 1570, los visitantes ilustres solían llegar al actual caserío de Piura la Vieja.
© Jesús Raymundo / Artífice Comunicadores

Nuevas investigaciones

Según los investigadores de la Universidad de Piura (Udep) y de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), quienes realizan trabajos en la zona desde hace 12 años, la iglesia matriz que se levantó en Piura la Vieja sería la más antigua del Perú. Se cree que, incluso, sería anterior a la Iglesia de Colán, que hasta la fecha era considerada la más antigua de Sudamérica. La historia aún está por reescribirse.
Hay indicios de que el Templo La Merced habría sido construido a fines de 1534, después del traslado de los vecinos de San Miguel de Tangarará al lugar. Los trabajos realizados en la zona han permitido hallar los vestigios del incendio que se habría producido en 1578. Se han descubierto restos de lo que fueron los soportes de alrededor del templo y puertas que habrían comunicado con un campo santo en el que se han descubierto entierros.
El arqueólogo César Astuhuamán, quien dirige la investigación, ha señalado que en la entrada de la iglesia se ha hallado un esqueleto de mujer con los pies orientados al altar. Además, se ha encontrado un arete y un crucifijo. Las primeras excavaciones en la zona las realizó en el 2008, después de estudiar los planos que formaban parte de crónicas de la época. En trabajos posteriores ha identificado rocas metamórficas aparentemente talladas.
Según el arqueólogo Mario Salazar Juárez, quien en esta oportunidad nos guió por las huellas de los primeros españoles en Piura la Vieja, cuando la capilla dejó de funcionar fue usada para sepultar a las personas, especialmente de alta jerarquía. “Pedían ser enterradas en la capilla porque así estaban más cerca de Dios. Tenía un valor muy alto, motivo por el cual se tenía que pagar para recibir este beneficio”.
Daniel Espinoza Cabana, presidente del Comité de Restauración de Piura la Vieja, señala que el año pasado se ha trabajo arduamente para ubicar los vestigios de la iglesia que data de 1534. “Al principio, hace cerca de 15 años, para nosotros fue duro tomar en serio este trabajo, pero no nos hemos sentido derrotados. Todos queremos conocer nuestra verdadera historia para difundirla a las nuevas generaciones”.
Hay indicios de que el Templo La Merced habría sido construido a fines de 1534.
© Jesús Raymundo / Artífice Comunicadores

Mirada al futuro

Hace cinco años el gobierno local ha trabajado para concientizar a los pobladores sobre la importancia del yacimiento arqueológico de Piura la Vieja. El gobernador provincial de Morropón, Wilfredo Jiménez Berrú, destaca que los vecinos ahora tienen una actitud diferente respecto a su pasado histórico, arqueológico, arquitectónico y urbano. Existe, además, el compromiso de cuidar la zona y de respaldar el desarrollo turístico.
El maestro artesano y docente, Flavio Sosa Maza, está convencido de que el futuro del caserío está íntimamente relacionado con los servicios turísticos y que estos beneficiarían a las familias que ahora se dedican principalmente a la ganadería. “Es importante que se siga investigando, que se descubran más verdades y que luego se dé a conocer a todo el mundo para que los turistas vengan a la zona”.
El valor de Piura la Vieja radica también en que la traza original de la ciudad no ha sufrido cambios desde que fue abandonada. La aparente continuidad en la ocupación del lugar, que se evidencia en los fragmentos de cerámicas inca y colonial que se encuentran en el suelo, aumenta también su gran potencial. Sin duda, los hallazgos de las investigaciones reforzarán el sentido de pertenencia e identidad de sus actuales habitantes.
El futuro del caserío Piura la Vieja está íntimamente relacionado con los servicios turísticos.
© Jesús Raymundo / Artífice Comunicadores