Julio Humala Lema: Guitarrero comprometido

Julio Humala Lema: Guitarrero comprometido

Con dos décadas de trabajo como solista, Julio Humala Lema destaca por sus canciones que recogen los sentimientos de reivindicación y su voz que se impregna de autenticidad.
Julio Humala Lema, cantautor y guitarrero comprometido con el Perú mestizo.
© Jesús Raymundo / Artífice Comunicadores
Escribe: Jesús Raymundo (@jesus_raymundo en Twitter) –
Su arte nace de la justicia que muchos exigen, pero solo algunos atienden. Su canto es la voz de quienes celebran intensamente la vida. Y su música simboliza la dulzura de los días, que muchas veces se tiñe de amargura. Así es Julio Humala Lema, el cantautor y guitarrero comprometido con su país mestizo.
Sus viajes al exterior han corroborado que el mundo también es su país. Si antes se conmovía con los migrantes de los pueblos andinos que anidaron su esperanza en Lima, hoy siente lo mismo con los peruanos a quienes ha redescubierto en Europa. En ambos casos, la injusticia es como una sombra que se resiste a separarse del hombre.
“Aunque muchos compatriotas creen que el sueño europeo es el bienestar material, pero eso es relativo. Hay mucho sufrimiento en los inmigrantes latinoamericanos en países como España. En las calles, son hostilizados y perseguidos porque creen que les quitarán sus puestos de trabajo. En mis canciones, recojo esta nueva realidad”.
Por sus temas que anhelan la reivindicación social, Julio Humala también fue amenazado en el Perú. Esta situación motivó que en 1992 cruzara las fronteras con un grupo de amigos, tocando de pueblo en pueblo. Partió con su primer disco Guitarreando, para el brazo. Luego de recorrer Ecuador y Colombia, llegó a Venezuela, donde trabajó como concertista de guitarra. Disertaba, además, sobre la cultura andina y el pensamiento indigenista.
En Cora Cora, Ayacucho, conoció la voz de la guitarra.
© Cortesía Julio Humala

Guitarra de ensueños

En Coracora, Ayacucho, conoció la voz de la guitarra. Su tío Alfonso Lema, un luchador social que era sensible a la música, le enseñó a escuchar los mensajes de las canciones, como las que interpretaba el argentino Atahualpa Yupanqui. En su casa, sin que su padre lo supiera, aprendió a conversar con las cuerdas del charango y la guitarra.
“Mi papá se oponía a que mi tío me diera clases de guitarra. Para él, ser músico era camino a la perdición, porque muchos jóvenes aficionados se dedicaron al alcohol y las mujeres, y dejaron los estudios. Cuando vio que tocaba bien y proponía un estilo personal, entendió que ser músico es un oficio que también se puede asumir con seriedad”.
Después viajó a Lima con el sueño de abrazar una profesión. En 1977 ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, a estudiar Ciencias Sociales. Luego optó por Medicina Veterinaria.
Cuando su hermano Walter regresó de Chile, unieron sus voces y guitarras para celebrar la esperanza de los sindicalistas de la capital. En sus eventos sembraron amistad con Martina Portocarrero y Luis Salazar, con quienes formaron, en 1979, el cuarteto Hermanos del Ande.
En 1982, los hermanos Walter y Julio Humala fundaron el dúo José María Arguedas. Durante una década de trabajo constante, ambos lideraron la denominada nueva trova ayacuchana con un repertorio que brotó del compromiso con los problemas sociales y los sentimientos del hombre, como el amor.

Poeta sin fronteras

Al regresar de Venezuela, en 1993, decidió trabajar como solista. En 1994 lanzó su segunda producción Yana Guitarra (Guitarra Negra) que representa el testimonio de los años en conflicto social que se vivió en el Perú. Por aquellos años empezó a difundir sus creaciones, animado por el reconocimiento que obtuvo en un concurso organizado por Canal 7.
Su discografía se nutre de diversos géneros musicales, como huaynos, yaravíes, marineras andinas, takiraris y temas costumbristas. Explora, además, géneros como el flamenco. Ha compartido producciones musicales con otros músicos e investigadores, y ha acompañado a muchos intérpretes.
Es el creador del denominado canto campero, que surgió como una necesidad de difundir una costumbre que practicaba en su pueblo. Cuenta que con su hermano Walter solía ofrecer serenatas montado sobre un caballo peruano de paso. Ahora, en las fiestas costumbristas siempre encuentra un escenario ideal para evocarlo.
En un mundo marcado por la globalización, persiste en cultivar la música popular comprometida. “Ahora me encuentro mucho más maduro y soy racionalmente más irreverente y rebelde que antes, porque ahora tengo más conocimiento que antes”.
Desde 1993, Julio Humala trabaja como solista. En 1994 lanzó su disco Yana Guitarra.
© Jesús Raymundo / Artífice Comunicadores