Devoción a la Mamita Candelaria

Devoción a la Mamita Candelaria

Miles de puneños y turistas nacionales y extranjeros visitan Puno para venerar a la Virgen de la Candelaria. Así, la ciudad se convierte en el escenario central de las manifestaciones culturales de una comunidad guiada por la fe. 
Durante la procesión, la Virgen de la Candelaria es acompañada por miles de fieles que, incluso, llegan de otros países.
© Cortesía Andina / Atilio Alejo
La festividad de la Virgen de la Candelaria no solo reúne la fe y la devoción de los puneños, sino también del resto del país e, incluso, de los turistas extranjeros. Brizeida Edely Cortez López, conocedora de la cultura del altiplano, comenta que esta devoción se mantiene y se renueva durante todo el año con la participación de los pobladores, las empresas privadas y las autoridades locales.  

Manifestación de fe

La Virgen de la Candelaria es considerada por sus fieles como símbolo de pureza y fertilidad. La devoción es tan grande que en febrero muchos dejan de realizar sus actividades laborales y familiares para venerarla con júbilo. Por esa razón, los pobladores organizan misas y concursos de danzas en nombre de su santa patrona, además de certámenes de música.  
Marcelo Passano del Carpio, ex vicepresidente de la Diablada de Bellavista, comenta que el antiguo poblador de Puno pedía a la madre tierra que sus parcelas les provea de alimentos y les cuide sus animales y ganados. Con el tiempo, las comunidades actuales de la región mantienen vivas estas enseñanzas y concentran sus ilusiones en la virgen, a quien le piden favores y milagros.  
Entre los lugares más visitados por las comunidades altiplánicas figura el santuario de la Virgen de la Candelaria, ubicado en el parque El Pino. En esta iglesia de la época colonial, los antiguos sacerdotes impartían la fe cristiana a todos los habitantes de la zona. Por ello, gracias a sus manifestaciones culturales, la festividad es considerada una de las celebraciones religiosas más significativas de Sudamérica.
Entre las expresiones artísticas destacan las danzas, como la diablada y la morenada. La primera representa la lucha entre el bien y el mal y recrea una parodia de los siete pecados capitales y cómo el mal es castigado por Dios. La segunda encarna la esclavitud de los negros explotados por los españoles en la meseta del Collao. En ambos, las agrupaciones reúnen a numerosos integrantes.  

Procesión y veneración 

En el día central de la fiesta, el 2 de febrero, todos los pobladores se reúnen en el templo de la Virgen de la Candelaria. Por la mañana se realiza una misa comunitaria en la que los creyentes rinden homenaje a la santísima. Posteriormente, se inicia la tradicional procesión por las principales calles de la ciudad, que es acompañada por los devotos y las bandas de música.
Según Passano del Carpio, en los últimos años la imagen de la virgen se traslada hasta la Catedral Central de Puno, debido al reducido espacio en la calle donde se encuentra la iglesia. “El obispo de Puno ha visto conveniente reubicar la imagen solo en el día central a la Plaza de Armas para que la gente pueda saludar a la santa madre”. En forma paralela, se realiza el concurso de danzas autóctonas en el estadio Enrique Torres Belón.  
La octava de la Virgen de la Candelaria se realiza siete días después de la fecha central.  Esta es la segunda y última salida de la Mamacha Candelaria. Luego de la misa, que es el acto principal, se inicia la procesión. La sagrada imagen sale a las calles puneñas y retorna a su templo. En simultáneo se realiza el concurso de danzas de luces, donde los pobladores le demuestran su amor con alegres y coloridas danzas. (Artífice Comunicadores)
La festividad en honor a la Virgen de la Candelaria es uno de los eventos religiosos más significativos de Sudamérica.
© Cortesía Andina / Atilio Alejo