Enrique Bustamante: Orgullo peruano

Enrique Bustamante: Orgullo peruano

Considerado el último pintor naif del Perú, Enrique Bustamante rescata los motivos de la cultura peruana y la tradición de los artistas populares. Para expresarse, utiliza todas las técnicas pictóricas y una diversidad de materiales.
Enrique Bustamante se inspira en los artistas populares, las plantas y animales, y los pueblos del Perú.
© Jesús Raymundo / Artífice Comunicadores
Escribe: Jesús Raymundo (@jesus_raymundo en Twitter) –
El tiempo no ha envejecido su paleta ni su inocencia. Como en sus primeros años, a diario juega con colores que se iluminan de alegría y traza figuras con singular sencillez. En su atelier de Breña, donde cada detalle es creación suya, se inspira en los retablos ayacuchanos, los bordados y tejidos andinos y en animales y plantas del país.
Enrique Bustamante, el último artista naif peruano, continúa eligiendo los colores de manera inconsciente, influido por el amor que siente por los pueblos costeños, andinos y amazónicos, y sus artistas populares, que en su mayoría son anónimos. Por eso, sus diseños acogen todos los materiales y diversas técnicas.

Cuna ideal

Aunque el tiempo le ha arrebatado el afecto entrañable de su padre y ha despertado en su ser el temor de perder la vitalidad de antaño, su amor por el Perú palpita en su paleta incandescente. Confiesa que cada rincón que ha conocido le inspira a escribir, pintar y enseñar. “Lamentablemente, los peruanos hemos olvidado lo maravilloso que es nuestro país”, enfatiza.
Su fidelidad con el Perú no es un clisé, sino un credo. Asegura que es el país ideal para nacer, porque en estas tierras se encuentra la suma de todos los sentidos. Esta situación le obligó a volver al Perú, en 1975, después de recorrer por Latinoamérica y casarse en Panamá. Su deseo era que su primogénita también tuviera la nacionalidad peruana.
En aquella época le fue difícil encontrar trabajo en Lima como artista plástico, pero surgió la oportunidad de desempeñarse como diseñador textil en una importante empresa, donde fue considerado como el mejor diseñador y colorista. Después se retiró para fundar su empresa de asesoría de textiles y volver a la docencia.
A Bustamante también se le reconoce como el pionero del batik –teñido decorativo de telas, papel y cuero–, que lo exhibió en 1973 en un programa de televisión y en los desfiles de moda de la capital. Después de varias décadas ha retomado la técnica. “Siempre estoy buscando una forma de expresarme. Si tengo que regresar a una técnica anterior para proponer un diseño nuevo, lo hago. Eso me satisface”.
En sus pinturas armonizan la ternura de las palomas y la belleza de las flores.
© Jesús Raymundo / Artífice Comunicadores

Propuestas

En el 2004 ganó un concurso internacional de pintura organizado por la ONG Centro de Investigación Educación y Desarrollo. Así, convirtió al pueblo de Antioquía, ubicada en la cuenca media del río Lurín, en una obra de arte. Al inicio pintó la escuela y terminó convirtiendo las fachadas y edificios públicos en murales con colores alegres. “Cuando empecé, la gente se negó, pero cuando vieron que había mayor afluencia de turistas todos aceptaron participar”.
El pueblo fue declarado patrimonio turístico por el Mincetur. Además, ganó un premio de la Fundación Rockefeller, como el mejor proyecto de una ONG en Latinoamérica. En el 2006 obtuvo el premio Creatividad Empresarial de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), y en el 2007 fue reconocido por Record Guiness como el Retablo más grande del mundo.
Sobre los premios, opina que si no se comparten no tienen ningún significado. “Todo aquello que me hace feliz y me recuerda que mi trabajo tiene algún sentido y que vale para un grupo de personas e instituciones, lo comento a mis amigos y personas cercanas. Es una forma de decir que he ganado porque me han motivado y me regalan su amistad”.
Sus pinturas se han convertido también en saludos navideños. Hace siete años, cuatro motivos decoraron latas de panteones de una conocida empresa de combustible. La aceptación fue masiva. En el 2005 se ofrecieron de nuevo en Fiestas Patrias, con el mismo éxito en ventas. Y en el 2007, la Liga Peruana de Lucha contra el Cáncer eligió dos pinturas para ilustrar sus tarjetas navideñas.

Valores

La vida es, para Enrique Bustamante, complicada y abstracta. Para un artista con alma de niño, el arte debería transmitir alegría. En días en que las comunicaciones tienen cargas subjetivas, espera que las obras de arte se acerquen más a la objetividad. Debería cumplir el propósito de agradar la vida de las personas, porque los colores son vida.
El artista reflexiona también sobre su edad, 69 años. Le parece cruel pensar que la muerte se acerca con el tiempo, o que realiza visitas inesperadas. “Lo más triste es que uno se muere sin terminar lo que tiene planificado, y lo más grave es dejar de existir sin transmitir todo lo que se desea compartir. No debería haber vejez ni enfermedad en esta vida”.
A pesar de estos temores que lo inquietan, reconoce que lo más bello es dominar los colores de la naturaleza, compartir los momentos alegres con los seres queridos y recibir el apoyo de la gente que valora el arte.
Para Enrique Bustamante, un pintor con alma de niño, el arte debe transmitir alegría.
© Jesús Raymundo / Artífice Comunicadores