Luis Eduardo Valcárcel: Reivindicación en los Andes

Luis Eduardo Valcárcel: Reivindicación en los Andes

Los aportes del movimiento indigenista han sido acogidos por los intelectuales peruanos, se proyectaron en diversas esferas culturales y han influido en la interpretación de la realidad del Perú y la política nacional. Su figura central es el intelectual moqueguano Luis Eduardo Valcárcel. 
El país celebra 120 años del nacimiento de Luis E. Valcárcel, figura central del indigenismo.
© Cortesía Colección de la familia Valcárcel.
Escribe: Jesús Raymundo (@jesus_raymundo en Twitter) –
Los tiempos han cambiado en el país. Gracias al indigenismo, los pueblos andinos y sus culturas participan en la vida nacional y ya no se piensa, como antaño, que el indio o el cholo son razas degeneradas. Hoy, los intelectuales, los políticos y la sociedad urbana le prestan mayor atención a este segmento de la población nacional que había sido relegado por mucho tiempo.

Mundos opuestos

A inicios del siglo pasado no existía en el país una corriente de pensamiento que rescatara los valores del indio y nadie se preocupaba por defenderlo. Luis E. Valcárcel, figura emblemática de la escuela indigenista cusqueña, cuenta en Memorias, que tuvieron que luchar contra el prejuicio generalizado sobre la inferioridad del indio y la fatalidad de su condición. “Hubo que batallar firmemente para abrirse paso en ambiente tan adverso”.
La vida en las comunidades indígenas era paupérrima, incluso peor que en la época de la colonia. Los indios pagaban tributos en las haciendas y prestaban servicios en las casas de los patronos. Los peones de los campos eran castigados cuando incumplían órdenes o robaban un producto, y los sirvientes de la ciudad recibían palizas y azotes cada vez que se equivocaban. Sin embargo, las voces de protestas eran escasas.
José Tamayo Herrera comenta, en su obra Historia del indigenismo cuzqueño, siglosXVI-XX, que hasta los primeros años del siglo pasado el indio era visto sin ninguna dignidad ni importancia. “Era considerado como el residuo de una raza que había degenerado y para la cual no se veía ninguna esperanza de redención o mejoramiento. La explotación del indio era considerada como necesaria, natural e inevitable”.

Tempestad en el sur

La primera huelga universitaria del Sudamérica se realizó en el Cusco el 7 de mayo de 1909. Fue el inicio del gran cambio. Un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco buscaban transformar las estructuras de la enseñanza. Después editaron el boletín La Sierra, donde participaron Luis E. Valcárcel y otros jóvenes intelectuales que formaron la Escuela Cusqueña, que puso al indigenismo en el centro del debate político e ideológico del país.
Valcárcel recuerda que al reabrirse la universidad la difusión del indigenismo fue más amplia. “Paulatinamente dejó de ser simplemente la defensa de las comunidades y la denuncia de los ataques que sufrían por parte de los gamonales o de las autoridades”. Se convirtió en una doctrina y en una visión del mundo que valorizaba a los pobladores indígenas como heredera la civilización incaica y rescataba sus aportes a la cultura universal.
Su figura es central en la historia del indigenismo en el Perú. Su nombre figura en todos los estudios y ensayos que se han redactado sobre el tema. A los 16 años colaboraba con artículos literarios y ensayos históricos en El Sol y El Comercio de Cusco. En 1917 fue catedrático de historia de la universidad donde estudió y en 1920 asumió la dirección del Museo Arqueológico. En 1930 cambió de residencia, al ser nombrado director del Museo Bolivariano, en Lima.
En su juventud se indignó ante el maltrato que recibían los indígenas y el abandono en la que vivían. Karina Pacheco Medrano, autora de Incas, indios y fiestas, lo califica como un “indigenismo radical, beligerante y no pocas veces panfletario”. Una muestra de esta etapa es Tempestad en los Andes, donde auguraba que un día alumbrará el Sol de Sangre (Yawar Inti) y las aguas se teñirán de rojo, porque sangra el dolor del pueblo, entonces surgirá la venganza.

Mirada telúrica

El paso del tiempo y el cambio de residencia influyeron en Valcárcel, quien no solo moderó su tono radical, sino también amplió y enriqueció sus análisis históricos con sus estudios de la cultura andina. Javier Ávila Molero afirma en No hay país más diverso que Valcárcel concebía al Perú casi como dos países diferentes y antagónicos. En la costa se ubicaba el moderno e histórico, y en la sierra florecía el indio y natural.
En Lima, desde que hace un siglo se encendió el debate en torno a la esencia del Perú, si es nación o país, se ha avanzado en el reconocimiento de las diferentes tradiciones culturales que construyen su historia. Hoy, la postura de los intelectuales conocidos como “la generación del 900”, quienes defendían la ruptura entre el pasado incaico y el presente indígena, carece de sentido en el imaginario nacional.
Nació el 8 de febrero de 1891 en Ilo, Moquegua. Falleció el 26 de diciembre de 1987 en Lima.
© Cortesía Colección de la familia Valcárcel.